Libertad de opinion y expresion derechos humanos

Legislación sobre derechos humanos

La Observación General 34 subraya que la libertad de expresión y de opinión son la piedra angular de una sociedad libre y democrática y una condición necesaria para la promoción y protección de los derechos humanos. Esta Observación General aborda en detalle:

Los ciudadanos también participan en la dirección de los asuntos públicos ejerciendo su influencia mediante el debate público y el diálogo con sus representantes o mediante su capacidad de organizarse. Esta participación se apoya en la garantía de la libertad de expresión, de reunión y de asociación. …

Para garantizar el pleno disfrute de los derechos protegidos por el artículo 25, es esencial la libre comunicación de información e ideas sobre cuestiones públicas y políticas entre los ciudadanos, los candidatos y los representantes elegidos. Esto implica una prensa libre y otros medios de comunicación capaces de comentar los asuntos públicos sin censura ni restricciones y de informar a la opinión pública.

Requiere el pleno disfrute y respeto de los derechos garantizados en los artículos 19, 21 y 22 del Pacto, incluida la libertad de ejercer la actividad política individualmente o por medio de partidos políticos y otras organizaciones, la libertad de debatir asuntos públicos, de celebrar manifestaciones y reuniones pacíficas, de criticar y oponerse, de publicar material político, de hacer campaña electoral y de publicitar ideas políticas.

La decimocuarta enmienda a la unidad…

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión.  Este derecho comprende la libertad de opinión y la de recibir y difundir informaciones e ideas sin que pueda haber injerencia de la autoridad pública y sin consideración de fronteras. El presente artículo no impide que los Estados exijan la concesión de licencias a las empresas de radiodifusión, televisión o cine.

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2. El ejercicio de estas libertades, que entraña deberes y responsabilidades, podrá ser sometido a las formalidades, condiciones, restricciones o sanciones previstas por la ley que sean necesarias en una sociedad democrática, en interés de la seguridad nacional, de los desórdenes territoriales o de la delincuencia, para proteger la salud o la moral, para proteger la reputación o los derechos de los demás, para impedir la divulgación de informaciones confidenciales o para mantener la autoridad y la imparcialidad del poder judicial.

La cuarta enmienda a la unidad…

Eleanor Roosevelt y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) – El artículo 19 establece que “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”[1].

El artículo 19 de la DUDH establece que “toda persona tiene derecho a opinar sin ser molestada” y “toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección”. La versión del artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos lo modifica posteriormente al establecer que el ejercicio de estos derechos conlleva “deberes y responsabilidades especiales” y puede “estar sujeto, por consiguiente, a ciertas restricciones” cuando sea necesario “[p]ara respetar los derechos o la reputación de los demás” o “[p]ara proteger la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas”[3].

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Wikipedia

Percibí claramente que estaba participando en un acontecimiento histórico verdaderamente significativo, en el que se había llegado a un consenso sobre el valor supremo de la persona humana, un valor que no se originaba en la decisión de un poder mundano, sino en el hecho de existir, que daba lugar al derecho inalienable a vivir libre de la miseria y la opresión y a desarrollar plenamente la propia personalidad.    En el Gran Salón… se respiraba una atmósfera de auténtica solidaridad y fraternidad entre hombres y mujeres de todas las latitudes, como no he vuelto a ver en ningún escenario internacional.