Ligamentos de la rodilla

ligamento colateral medial

Los ligamentos de la rodilla conectan los huesos y el cartílago, además de mantener unida y sostener la articulación de la rodilla. Están formados por un tejido conectivo resistente y gomoso. Hay cuatro ligamentos principales que sostienen y estabilizan la rodilla y que pueden lesionarse al practicar deportes como el rugby, el tenis, el fútbol o el esquí.

El LCA es uno de los principales ligamentos estabilizadores de la rodilla y conecta el fémur con la tibia. Las lesiones del LCA son cada vez más frecuentes, sobre todo durante la práctica de deportes como el fútbol, el tenis, el squash, el rugby y el esquí, y actualmente afectan a unas 40.000 personas en el Reino Unido cada año, entre ellas un número cada vez mayor de niños.

Cuando el LCA se desgarra (se rompe) suele producirse un sonido de chasquido, así como dolor e hinchazón en la rodilla, normalmente una hora después de la lesión. Los pacientes suelen cojear durante una semana más o menos y luego las cosas se estabilizan.

El ligamento anterolateral (LLA) recorre la parte exterior de la rodilla, proporcionando estabilidad al pivotar. Las lesiones del LLA – causadas durante los movimientos de torsión – afectan a alrededor del 30% de los pacientes que tienen una lesión del ligamento cruzado anterior (LCA). La cirugía de reconstrucción del LLA junto con la reconstrucción del LCA, como parte del mismo procedimiento, mejora significativamente el resultado a largo plazo.

tendones de la rodilla

Cuando los ligamentos se dañan, la articulación de la rodilla puede volverse inestable. El daño de los ligamentos suele producirse por una lesión deportiva. Un ligamento roto limita mucho el movimiento de la rodilla. El resultado es la incapacidad de pivotar, girar o torcer la pierna. La cirugía es una opción para reparar un ligamento roto si otro tratamiento médico no es efectivo.

La prevención de las lesiones deportivas no es una solución única, especialmente en el caso de lesiones como la rotura del LCA, que es de cuatro a ocho veces más frecuente entre las mujeres que entre los hombres. Descubra las formas en que las mujeres pueden ayudar a prevenir esta lesión tan común.

11 ligamentos de la articulación de la rodilla

Los ligamentos de la rodilla son bandas cortas de tejido conectivo resistente y flexible que mantienen unida la rodilla. Las lesiones de los ligamentos de la rodilla pueden estar causadas por un traumatismo, como un accidente de tráfico. O pueden ser causadas por lesiones deportivas. Un ejemplo es una lesión de rodilla por torsión en el baloncesto o el esquí.

La rodilla tiene 4 ligamentos principales. Los ligamentos conectan los huesos entre sí. Dan estabilidad y fuerza a la articulación. Los 4 ligamentos de la rodilla conectan el hueso del muslo (fémur) con la espinilla (tibia). Son:

Una lesión del ligamento cruzado suele causar dolor. A menudo puedes escuchar un sonido de chasquido cuando se produce la lesión. Luego, la rodilla se dobla cuando intentas ponerte de pie. La rodilla también se hincha. Tampoco puedes mover la rodilla como lo harías normalmente. También puedes sentir dolor a lo largo de la articulación y dolor al caminar.

Una lesión en el ligamento colateral también hace que la rodilla salte y se doble. También provoca dolor e hinchazón. A menudo, tendrá dolor en los lados de la rodilla e hinchazón en el lugar de la lesión. Si se trata de una lesión del LCM, el dolor se produce en la parte interna de la rodilla. Una lesión del LCL puede causar dolor en la parte externa de la rodilla. La rodilla también se sentirá inestable, como si fuera a ceder.

lesión de los ligamentos de la rodilla

Hay 4 ligamentos principales en la rodilla. Los ligamentos son bandas elásticas de tejido que conectan los huesos entre sí y proporcionan estabilidad y fuerza a la articulación. Los cuatro ligamentos principales de la rodilla conectan el fémur (hueso del muslo) con la tibia (hueso de la espinilla), e incluyen los siguientes:

El ligamento cruzado anterior (LCA) es uno de los ligamentos que más se lesionan. El LCA suele estirarse y/o romperse durante un movimiento repentino de torsión (cuando los pies permanecen plantados en una dirección, pero las rodillas giran hacia el otro lado). El esquí, el baloncesto y el fútbol son los deportes que presentan un mayor riesgo de lesiones del LCA.

El ligamento cruzado posterior (LCP) también es un ligamento que suele lesionarse en la rodilla. Sin embargo, la lesión del LCP suele producirse con un impacto repentino y directo, como en un accidente de coche o durante una entrada de fútbol.

A menudo, una lesión del ligamento cruzado no causa dolor. En su lugar, la persona puede oír un sonido de chasquido cuando se produce la lesión, seguido de la flexión de la pierna al intentar ponerse de pie y de la hinchazón. Sin embargo, cada persona puede experimentar los síntomas de forma diferente.