Museo de la identidad nacional

museo de la identidad nacional tegucigalpa

La transformación del paisaje político desde el final de la Segunda Guerra Mundial desafió a los profesionales de los museos a considerar las cuestiones de identidad nacional de forma radicalmente nueva.  La globalización, la erosión del Estado-nación, la descolonización, el aumento de las migraciones y el declive del imperio fueron catalizadores de cambios en la sociedad que debían reflejarse y representarse cada vez más en los museos. A finales del siglo XX muchas instituciones habían empezado a crear interpretaciones de la identidad nacional más democráticas e inclusivas que las experimentadas en el anterior, cuando los conservadores construían metanarrativas que reforzaban un determinado paradigma de estado nacional.

La transformación del panorama político desde el final de la Segunda Guerra Mundial desafió a los profesionales de los museos a considerar las cuestiones de identidad nacional de forma radicalmente nueva.  La globalización, la erosión del Estado-nación, la descolonización, el aumento de las migraciones y el declive del imperio fueron catalizadores de cambios en la sociedad que debían reflejarse y representarse cada vez más en los museos. A finales del siglo XX muchas instituciones habían empezado a crear interpretaciones de la identidad nacional más democráticas e inclusivas que las experimentadas en el anterior, cuando los conservadores construían metanarrativas que reforzaban un determinado paradigma de estado nacional.    En el siglo XIX, las respuestas de los museos a la identidad se introdujeron en la conciencia pública, impulsando el pensamiento social y político, a veces mitificando el pasado, y a menudo haciendo enmudecer las voces diversas y cualquier sentido de la diferencia.

ejemplo de museo

Los museos nacionales, una de las instituciones fundamentales de los Estados-nación europeos, acogen diversas construcciones sociopolíticas, entre ellas la de la identidad nacional. El museo de arte público forma parte de la compleja dinámica institucional que vincula al Estado político y a la nación; y como institución pública accesible -al menos en teoría- a todos los ámbitos de la sociedad, puede desempeñar un papel homogeneizador y vinculante dentro del Estado. Se trata de una cualidad en parte creada, y a menudo aprovechada, por los discursos dominantes en un esfuerzo por fomentar la identificación con un conjunto prescrito de valores inherentes a la exhibición de imágenes y objetos reconocidos como “patrimonio nacional”.

Este término es ambiguo, y su significado y aplicación están sujetos a cambios y subversión política. En términos generales, el “patrimonio nacional” es una cualidad otorgada a los artefactos culturales por su exhibición en un espacio público, que anima al espectador, específicamente al espectador nacional, a participar en la propiedad comunal que implica el espacio del museo. A su vez, esto plantea muchas cuestiones relativas a la naturaleza de la posesión cultural y la realidad de la conciencia nacional en relación con el consumo de dichas exposiciones.

entorno del museo

El museo dedica aproximadamente la mitad de sus salas a exposiciones temporales, que en el momento de mi visita incluían una galería de dibujos de Picasso, muchos de ellos bastante eróticos. En la planta baja, una exposición muestra obras de artistas hondureños contemporáneos, entre ellos antiguos ganadores de bienales locales de pintura y escultura. El museo también dedica un espacio importante en sus exposiciones permanentes a la cultura maya, con salas en toda la sección histórica de la planta superior llenas de vitrinas forradas con figuritas de arcilla mayas. Es como si los mayas constituyeran la única cultura que ocupó la Honduras precolonial, aunque sólo estuvieran presentes en la franja occidental del Estado moderno. La pieza central de esta sección es un teatro en el que se proyecta una película de 25 minutos sobre Copán, las ruinas de una gran ciudad maya cercana a la frontera con Guatemala, y quizá la mayor fuente de ingresos del Instituto Hondureño de Antropología e Historia.

El historiador Darío A. Euraque, director del IHAH justo antes del golpe de Estado de 2009, critica esto como la “mayanización” de Honduras. Esta política se remonta a la dictadura de 1940 del general Tiburcio Carías Andino, que quiso situar a los hondureños como herederos del legado maya. Carías fundó la primera academia de bellas artes del país, la Escuela Nacional de Bellas Artes, en Tegucigalpa. Junto con el primer director de la escuela, el artista nacido en Copán y formado en Cuba y Francia Arturo López Rodezno, Andino impulsó un programa de incorporación de motivos míticos mayas en el arte y la arquitectura del país. Este legado es evidente en las paredes del teatro, que presentan réplicas en estuco de figuras mayas nahuales; incluso tiene puertas que parecen las de un templo. Pero Honduras, tanto antes como ahora, es poliétnica y multicultural. Casi el 20% de la población se identifica como indígena o minoritaria, incluidas las comunidades lenca, miskita, garífuna y maya ch’orti’.

el museo como institución

Bienvenido a la página web de Eunamus, un proyecto de investigación de tres años financiado por el Séptimo Programa Marco de la Comisión Europea. Tres años de investigación, de enero de 2010 a enero de 2013, han demostrado que los museos nacionales hacen algo más que recoger, conservar y exponer los objetos más preciados de las naciones. Los museos nacionales equilibran la estabilidad de lo antiguo con la alteración de lo nuevo. Los museos nacionales pueden proporcionar un escenario institucionalizado para negociar nuevos entendimientos de la naturaleza de la comunidad política. La propia forma en que se negocian la unidad y la diferencia, las amenazas y las esperanzas, prepara a la nación

El informe, que reúne los puntos clave de tres años de investigación en textos breves y claros y fotos convincentes, abarca el papel de los museos como fuerza estabilizadora de la nación en transformación, las diversas formas en que los museos desempeñan este papel, su uso de estrategias expositivas y narrativas, la forma en que sus historias dependen de las condiciones políticas locales y los silencios resultantes que niegan una historia completa o compleja. Incluye un debate de fondo sobre las formas en que los museos nacionales europeos tratan el conflicto, promoviendo la división partidista, la ignorancia oscurantista o la reconciliación orientada al futuro.  Pulse aquí para acceder.

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